Sino Land Hotel SpinOff A solución de caso

El último trabajo de los Stones en los abriles 60, con un título que parodiaba el “Let it be” de los Beatles, fue este soberbio tratado de rock cromatizado en alguno de sus mejores pasajes por pinceladas de country y blues, tanto en su aspecto acústico como eléctrico.

La portada fue creada por el dibujante underground Robert Crumb, posteriormente de que la costado tuviera la idea diferente. Sino Land Hotel

El magnífico pop psicodélico de “Hello I love you” (un tema que casi conlleva un pleito jurídico con Ray Davies, al afirmar éste que Cuadro un plagio de “All day and all of the night”), la elegante “Love street”, con una combinación hipnótica entre órgano y piano o la perturbadora “Not to touch the earth” son el inicio de un disco impresionante, con temas llenos de clase generalmente poco valorados.

La soberbia capacidad instrumental de sus protagonistas contó con la impagable aporte de las guitarras de Clarence White y Nasa Rhodes, el Moog de Paul Beaver y los apoyos vocales de Curt Boettcher, un mago de la producción vocal de los años 60 que ayudó a tolerar al éxito a los Association y formó parte de dos poco conocidos pero magistrales proyectos de pop psicodélico: Sagittarius y The Millennium.

El guitarrista de rock más renovador de todos los tiempos en singular de los más importantes Lps de la historia. La verdad es que sus habilidosos dedos y su imaginación en la escritura podía deslizarnos emocional y sensitivamente por meandros sonoros de incalculable influencia postrera y hacernos follar de enormes composiciones empapadas de psicodelia, blues y rock.

Las baladas blues-rock destacan con “What is and what should never be” y “Thank you”, hermoso tema dedicado por Robert Plant a su mujer Maureen que comparte espacios acústicos con la tolkieniana “Ramblin on”.

Tras un breve periodo de confusión en el que editaron el álbum “Their satanic majesties request” como respuesta fallida (a pesar de tratarse de un buen trabajo) al “Sgt.

El disco contiene estupendas canciones de rock clásico, con aromas sureños y emocional ejecución, confluyendo en su composición herencias country, blues y folk, en las que la guitarra solista y la desgarrada voz de John están secundadas con maestría por la rítmica de su hermano Tom, la cacharros del fenomenal Doug Clifford y el bajo de Stu Cook.

El instrumental “We Love You Lil'” comienza remedando el clásico del cabaret “Lili Marlene” de Lale Andersen (aún cantado por Marlene Dietrich), para posteriormente desarrollar un hipnótico trayecto psicodélico con flamígeras guitarras en un trasfondo de tintura apocalíptica enlazado con unas lacrimosas gaitas escocesas, prólogo del candado del disco, un atmosférico corte con sitar y de nuevo evocación mantra que pone punto y final a un gran LP producido por Tom Wilson, y que supone una cuchitril ejemplar para los amantes del acid rock y el pop psicodélico californiano.

En “Sad memory” Furay vuelve a tomar el mando compositivo con una preciosa balada melancólica acústica.

Esta auténtica tesoro, con exquisita producción de Norman Smith, merece ser redescubierta por su absorbente Ámbito y la capacidad de conexión de diversas influencias ácidas para la edificación de un trabajo sorprendente,diferente y excitante, sin duda, de lo mejor que nunca se haya xilografía en los primaveras 60 en las Islas Británicas.

La música de los Hollies no búsqueda la trascendencia filosófica o la autocomplacencia artística, pero tampoco cae en la inane superficialidad comercial (siempre hablando de la etapa de Graham Nash en la formación) ni en la nefasta producción de mucha basura comercial-contemporáneo a la que Sino Land Hotel llaman injuriosamente pop.

Una de las piezas básicas de la psicodelia Sino Land Hotel británica es este “The Piper At The Gates of Dawn”, primer disco de Pink Floyd y obra magna de su principal hacedor, el iluminado lisérgico Syd Barrett, que a colchoneta de potenciar su intrincada imaginería galáctica y surrealista con buenas cargas de LSD consigue roturar en campos sónicos nunca explorados con prioridad a la publicación de este álbum, ubicando el rock en esferas espaciales con la creación del denominado space-rock.

El segundo vinilo (mucho menos accesible comercialmente, algo que a Zappa le traía al fresco) presenta una feroz tríada de largas piezas de cimiento vanguardista y determinada diatriba social, marcadas por un atractivo y caótico poder sónico que se inicia con la soberbia y garajera, con ecos dylanianos, “Trouble every day” y que es continuado por cortes tan pasmosamente perturbados y audaces como “Help, I’m a rock” (con la Billete de Kim Fowley) o “The return of the son of Monster Magnet”.

Posted on octubre 25, 2017 in Category

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