Reforma de bienestar de 1996 en los Estados Unidos solución de caso

2 I. INTRODUCCIÓN aunque resulta clásico el debate en torno a los modelos de Estado de bienestar (EB), sin embargo el método comparado nos obliga a agenciárselas el mejor criterio para diferenciar y caracterizar los distintos casos. Desde nuestro punto de presencia el criterio mas acertado para analizar esta cuestión es el que recoge el enfoque ideológico, haciendo las matizaciones pertinentes respecto de las peculiaridades geográficas, institucionales, referidas al proceso de construcción, o de otro tipo, de los distintos casos. Así, básicamente se pueden diferenciar tres grandes modelos o tipos ideales: el residual, el institucional-reditributivo y el socialdemócrata. El primero es promovido desde el neoliberalismo, el segundo por el liberalismo reformista y la democracia cristiana, y el tercero es el que figura en el programa del socialismo demócrata. Las diferencias entre los modelos citados son suficiente netas en lo que se refiere a la concepción del sistema político, en concreto en relación a los conceptos de democracia, ciudadanía social y capacidad política de los grupos sociales (en particular el corporativismo), y en lo que se refiere a la política económica y social que puede ser mas o menos intervencionista, la una, y promover o no el objetivo de la igualdad social, la otra. A tales modelos se les suele identificar con casos concretos que son los mas próximos por sus características. Ganadorí, los estados de bienestar de los paises nórdicos se ven como el mejor ejemplo del modelo socialdemócrata. El caso británico, francés o teutón se asimilan al maniquí institucional-redistributivo, que es por otra parte el mas extendido, y el maniquí de USA suele identificarse con el modelo residual, por ejemplo por P.

250 dólares, de 3.000 dólares al año, unos 250 al mes. Para una persona de ingresos modestos es una suma importante. A esto añadimos que el plan de Obama amenaza con disparar el aunque abultado débito fiscal de Estados Unidos, con un coste que se calcula en aproximadamente 1,1 billones de dólares en diez primaveras, poniendo 2010 como punto de partida. Pero lo cierto es que, desde entonces, el déficit ha seguido bajando, y la Oficina Presupuestaria del Congreso se reafirmaba hace poco en su conclusión de que la revocación de Obamacare

Las políticas de consolidación fiscal y de devaluación interna aplicadas desde mediados de 2010 han puesto de manifiesto la cariño endémica de las dos columnas vertebrales del Estado de bienestar: el mercado de trabajo y el propio de doctrina de protección social que durante los años de bonanza no mejoraron ni la estabilidad sindical ni la intensidad protectora. Las políticas sociales aplicadas desde finales de 2011, con un primer avance entre mayo de 2010 y 2011 en forma de ajuste de consumición social, y consolidadas desde finales de diciembre de 2011 con el nuevo cambio de gobierno y, sobre todo, a partir de julio de 2012 (Verdadero Decreto-clase 20/2012, de 13 de julio, de medidas para respaldar la estabilidad presupuestaria y de fomento de la competitividad) hasta la actualidad, suponen la subordinación del Estado de bienestar a las exigencias de la troika en forma de «reformas» justificadas para hacerlo sostenible financieramente en el futuro. En la actos tales reformas suponen una regresión (retrenchment) en las políticas sociales.

Estas políticas han ido acompañadas de un estilo de valentía que cuestiona la naturaleza de la esencia comunitaria en atención de intervenciones que orillan las opiniones y decisiones de órganos como el Parlamento Europeo y órganos de consulta social y profesional de gran importancia (p. e., el Comité Económico y Social Europeo, CESE).

-El Gobierno mexicano ha querido acertar más prioridad a la Hacienda que a la seguridad en sus relaciones con Obama. ¿Es acertada esta estrategia? Reforma de bienestar de 1996 en los Estados Unidos

Estados Unidos no puede endeudarse de modo ilimitada, es el Congreso el que establece un techo máximo de deuda cada año. Cuando ese techo se alcanza, es el turno de los legisladores republicanos y demócratas y tienen que ponerse de acuerdo para elevar el techo el mayor de cara a que la Oficina siga funcionando con normalidad.

) 2) Aspectos sociopolíticos: la movilización social y el partido demócrata. Otra de las claves para interpretar el maniquí USA de EB se refiere a la movilización popular en favor del mismo y a los grupos sociales con mas capacidad para influir en su crecimiento. A este respecto resulta relevante considerar al movimiento Operario organizado, al partido demócrata entendido tanto en sus aspectos programáticos como organizativos y, en tercer lugar, a la comunidad afroamericana y la cuestión racial. En este punto hay que considerar especialmente la situación particular de pobreza y dependencia de la asistencia social de una buena parte de dicha comunidad, configurándose como un Agrupación especialmente vinculado al welfare. Como veremos, todos estos medios están estrechamente relacionados entre si. a) La importancia de la movilización social en la construcción del EB en USA En términos generales Piven y Cloward (1971,7) sostienen que la movilización social tiene como cojín las crisis generales, principalmente económicas, porque se produce una abertura de los mecanismos de control social. Como consecuencia aparece el desorden civil y esto es lo que favorece que se provoque una reacción en el sentido de crecimiento del EB para la reconstrucción del orden social. Por otra parte las políticas del EB generan unas derechos de subsistencia o, en otros términos, derechos sociales que se acaban consolidando.

Se han cumplido los pronósticos del CESE en el sentido de que ha tenido lado un «aumento de la injusticia y de las desigualdades y se reducen los espacios de autodeterminación». Por otra parte, se ha contrastado la competencia de las políticas europeas y nacionales de lucha contra la exclusión social y la pobreza. El avance institucional, convergencia y visibilidad de las políticas y programas de inclusión ha sido importante para blindar la conciencia social sobre la pobreza y para avanzar en la idea y ejercicio de sociedades cohesionadas, pero, por otra parte, la crisis flagrante ha puesto de manifiesto la amor estructural de dichas políticas (como las de inclusión activa, lucha contra la pobreza de niño y fianza de mínimos), que no solo han demostrado su debilidad, sino igualmente su subordinación a las políticas de austeridad, con lo cual su aptitud ha sido limitada y abren un campo de incertidumbre sobre su futuro en los primaveras posteriores a la salida de la crisis.

«Hemos cambiado sobrado en este tiempo, pero nunca en un sentido cenizo», dice Ross (voz). «Estamos evolucionando de forma natural a medida que nos hacemos mayores. La costado aprende de la vida al mismo ritmo que nosotros».

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En opinión de los neoconservadores se alcahuetería, por consiguiente, de modificar los contenidos de los programas de asistencia social que, por una ala liberan recursos para impulsar la inversión productiva y favorecer el crecimiento financiero según las leyes del mercado, y al mismo tiempo, y esto es lo mas relevante a pertenencias del EB, eliminan «la cultura de dependencia». Este enfoque hizo mella todavía entre los demócratas y desde la conquista conservadora de R. Reagan estos han planteado propuestas de reforma del EB en el sentido de que, en lugar de buscar medidas para combatir la pobreza como tal, se propugne detener su aparición y penalizar la permanencia prolongada en situación de pobreza(walters, 45). Este planteamiento se ha proyectado en la etapa del Presidente Clinton en la teoría de «la ética de la responsabilidad individual» (Bogard y McConell, 75), entendiéndose entonces que la cultura de la dependencia lleva a los individuos a un punto en el que ellos mismos devienen autodestructivos y por ello el Estado no tiene la obligación de protegerlos (Waddan, 163). Para los conservadores el EB ideal debe consistir básicamente en programas asistenciales. Desde esta perspectiva y en el mejor planteamiento residualista se propone el mantenimiento del llamado «safety net» que en el caso de USA en la época de Reagan se concretaron en unas medidas protectoras básicas contenidas en los programas fundamentales: AFDC y Food Stamps, al que se unió en 1975 Earned Income Tax Credit, orientados al mantenimiento de rentas, adyacente con Medicaid. Por lo demás se entendió que el mercado debe suplementar el «safety net» notorio básico (Esping- Andersen, p. 16)

Sin olvidar la importancia del reformismo demócrata y el crecimiento de la democracia cristiana que son rasgos diferenciales de los casos europeos. correctamente es cierto que actualmente vivimos en las sociedades occidentales pautas comunes de transformación sobre todo en los ámbitos financiero y cultural, destacando en particular un periodo de crisis del movimiento Operario organizado, que esta dando cierta homogeneidad a nuestras sociedades. Desde la revolución conservadora se reproducen actuaciones y políticas en relación al EB en los distintos países que tienen el mismo contenido reformista y, Adicionalmente, esto se lleva a agarradera por Gobiernos de signo político diferente. Sin embargo, el crecimiento institucional del EB escaso en cada país ha ido imponiendo siempre un criterio de diferenciación, lo que ha sido oportuno a que en cada caso se han generado nuevos grupos sociales de apoyo a los distintos programas concretos. Otra perspectiva es la de la Unión Europea y la de posibilitar un maniquí integrado de EB para toda la Unión. Respecto de esta cuestión el caso de USA ofrece una clara narración para entender las dificultades que puede encontrar un plan de estas características. Aunque la experiencia americana permite entrever que se puede avanzar en torno a la Europa social a través de programas concretos, es sostener, parcialmente y paso a paso (educación, retiro, sanidad, etc.) parece todavía cierto que las dificultades van a ser grandes porque la resistor y examen de los distintos grupos nacionales contrarios al esquema estará reforzada, con una gran capacidad para bloquear el proceso, en tanto no se construya una autoridad central- federal resistente.

Pierson. Por otra parte igualmente ha sido corriente por parte de la humanidades comparada que ha analizado el caso de los Estados Unidos poner de relieve el excepcionalismo del mismo en relación a los casos europeos (Kudrle y Marmor, 81; Orloff, 37; Quadagno, 113, etc.). En este trabajo se realizan unas consideraciones al respecto: en que medida es el Estado de bienestar USA un maniquí residual? Cuáles son los caracteres determinantes del maniquí a partir de las investigaciones mas recientes? junto a identificar una influencia clara en la configuración de este modelo respecto de los casos europeos, u ocurre todo lo contrario?. II. ANÁLISIS DEL maniquí Para analizar un modelo cualquiera de EB hay que tener en cuenta la disparidad de variables que concurren en el mismo. De modo particular se debe considerar que la estructura del EB es amplia y recoge facetas referentes a la institucionalización del doctrina político, las decisiones genéricas de política económica incluida la política gremial y las decisiones y los programas configurados de política social. En el caso de USA la amplitud de variables es muy ínclito y obliga a considerar el proceso de formación y reforma del EB, la estructura federal, el juego entre el Presidente y el Congreso americano -que pueden corresponder a signos partidistas distintos-, el expansión del partido demócrata y del partido republicano y de sus respectivos programas, la proceder de los grupos sociales y en particular la configuración del movimiento Operario y la política profesional, la configuración étnica y los

Posted on octubre 25, 2017 in Category

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