Las industrias sanitarias y farmacuticas en China solución de caso

No obstante, su acomodo no fue inmediato pues, según nos informa Vargas, «por Las industrias sanitarias intereses creados y cambios de ministros muchas disposiciones quedaron sin cumplir y no fueron de una forma permanente a dichos hospitales».

En dichos periodos, como sucede en todas partes y siempre que hay conflictos bélicos, cero parece ser contemplado en su lucha medida y la dignidad y el buen hacer quedan ahogados por la brutalidad más extrema.

En septiembre de 1800, cuando no obstante estaban instaladas en Barcelona, Lérida, Reus y Barbastro, llegaron a Madrid seis Hijas de la Caridad, para el cuidado de la inclusa, por aposta deseo de las Damas de Honor y Mérito que fueron sus valedoras125. Los resultados de su encaje con los niños expósitos fueron encomiables por lo que rápidamente se solicitaron más hermanas para que se hicieran cargo de otras instituciones. No pudieron conformarse las demandas por error de efectivos. Se urgió entonces, por parte del visitador provincial, padre Murillo, a Carlos IV para que se organizara un noviciado en Madrid similar al de parejoís. El rey autorizó la fundación, ordenando lo necesario para que se llevara a objetivo sin dilación y encargó de ello a la presidenta de las Damas de Honor y Mérito, condesa de Trullás126.

«Deseando el gobierno de Las industrias sanitarias la República establecer en el hospital militar de Cuadro del departamento del Ferrol el mismo doctrina convenido para el de San Carlos de Aranjuez, en virtud del convenio celebrado con V. R. en 23 de marzo de 1870, dice actualmente, por conducto de este Tarea, el capitán Militar del sección del Ferrol citado lo que copio: Excmo. Sr. El gobierno de la República ha resuelto hacer extensiva al hospital militar de este sección el sistema establecido en el de San Carlos en 1870, osea topar cabida en aquel al Instituto de las Hijas de la Caridad, que tan brillantes resultados, a la parejo que económicos, ha producido en el último de los establecimientos referidos.

«Los enfermos, amontonados unos sobre otros, se acostaban, Las industrias sanitarias cuatro o seis en una misma cama, se contagiaban mutuamente y morían como moscas, convirtiendo el distrito que lo rodeaba en un foco de epidemias; la peste diezmaba regularmente a la población parisina»94.

Con las hijas de María se redescubrieron en el Hospital las raíces del instituto de Santo Vicente al atenderse enfermos pobres a domicilio en compañía de las hermanas235. Mientras ellas atendían la enfermedad, las hijas de María limpiaban la casa y lavaban la ropa. Muchos actos benéficos, asistenciales y misionales ronronean en la memoria de quienes fueron testigos de esta etapa histórica llena de burbujeo rozagante y fervor religioso impulsado por la pastoral ejercida por las hermanas sobre sus compañeros y compañeras de fatigas y sobre los enfermos.

Desde luego, merced a los conocimientos adquiridos por tradición, por la propia observación y experimentación, actuaron las innumerables sanadoras de medios rurales donde no había galenos, o las de los barrios de las crecientes ciudades que atendían a los menos favorecidos. Hubo, igualmente, quienes por su distinto situación en el ámbito social, o por su grado superior de instrucción, intentaron aliviar el dolor de sus dependientes y próximos como recogensingulares testimonios.

48 La Orden de los caballeros de Santo Juan del Hospital contaba con mujeres que llevaban un hábito rojo como los varones. Igualmente, entre los caballeros Teutónicos, aparece una orden femenina, ‘para realizar tareas hospitalarias’, sin bloqueo, no eran admitidas como miembros de pleno derecho, por lo que se las llamaba consorores (hermanas laicas).

51 Claudia Opitz, al igual que un buen núúnico de historiadores e historiadoras, sostiene que la gran cantidad de conventos y monasterios femeninos que aparecieron a partir del siglo XIII en toda Europa, se debe a que la población femenina Cuadro demasiado elevada como para encontrar acomodo a través del matrimonio, por lo que a muchas de ellas no les resultaba dócil ganarse el sustento. Ello motivó un incremento de mujeres que se unieron para resolver su gravísimo problema: «Durante los siglos XIII y XIV las comunidades de beguinas ofrecían a la población más necesitada cobijo y trabajo en mayor medida que todo el resto de los conventos femeninos.

205 «Siendo el fin principal de las Hijas de la Caridad el cuidado de los enfermos, quiso San Vicente, su padre y fundador, que pusiesen en ello todo su empeño, anteponiéndolo a todo lo demás y hasta interrumpiendo o dejando rezos y oraciones, cuando fuese necesario, pues la mejor oración Cuadro socorrer al necesitado por simpatía a Redentor «. VARGAS, Op. Cit., p. 703.

«A pesar de su papel insignificante en la ejercicio profesional, las mujeres estuvieron siempre al lado de los lechos de la Parentela enferma… En efectividad ellas eran cuidadoras y no solo sanadoras. Las mujeres y los barberos presidieron las tareas manuales del cuidado del cuerpo enfermo que los sanitarios de categoríVencedor superiores desdeñaron Las industrias sanitarias por degradantes.

La escuela de ATS de Nájera tenía capacidad para 180 alumnas (exclusivamente Hijas de la Caridad o aspirantes), que realizaban sus prácticas en el Hospital de Carabanchel238. La comunidad que dirigía la escuela estaba formada por ocho hermanas: la superiora, la directora, tres profesoras y tres profesoras-tutoras. Su grado de preparación era elevado y lo acredita el que la directora fuera médica y las tres profesoras hubiesen obtenido el título de doctoras en medicina239. Precisamente allí se formarían las numerosísimas hermanas que fueron ocupando puestos de responsabilidad en las distintas provincias españolas. La escuela duró aproximadamente 25 abriles y hubo de cerrarse cuando resultó inviable económicamente por desliz de vocaciones, a pesar del apoyo que por parte del Hospital se recibió, sin embargo que había mucho interés en que los estudios continuaran.

93 «Quien dice religiosa, dice enclaustrada y las Hijas de la Caridad deben ir por todas partes. Por esto, hermanas, míGanador, aunque no estéis encerradas debéis ser tan virtuosas y más que las Hijas Las industrias sanitarias de Santa Maria. ¿Por qué? Porque éstas están encerradas. Cuando una religiosa quisiera portarse mal, la reja está cerrada; no lo sabrían: la ocasión le es evitada, pero no hay nadie que vaya por el mundo como las Hijas de la Caridad y que tenga tantas ocasiones como vosotras, hermanas mías.

245 «Si la Hijas de la Caridad de hoy quiere ser fiel al mundo y a la Iglesia está obligada a ocurrir: de una situación de posesión a una situación de inserción y de una actitud de autoridad, a una actitud de colaboración «. AA. VV. Las Hijas de la Caridad… Op. Cit., Vol. I, p. 54.

Posted on octubre 25, 2017 in Category

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