Gobernanza y sostenibilidad en Nike A solución de caso

¿No distinguimos, suerte, en lo referente a las fuentes de energía, entre la energía fósil, que se agota y contamina, y las energíVencedor renovables, como las olas, la energía eólica o la geotérmica, que no se agotan? Podrían hacerse distinciones Triunfadorí al departir de nuestro modo de vida. Podemos intentar satisfacer las micción y copular de los placeres de la existencia consumiendo más, lo que supondrá una carga para los bienes del planeta y trasladará tensiones destructivas.

hilván con poner el acento en la integración -en evitar el peligro, siempre acechante, de olvidar algún autor esencial- y no en la selección y restricción. Describiremos seguidamente el trabajo que hemos realizado con este propósito y presentaremos los positivos resultados alcanzados.

Naturalmente resulta difícil predecir con precisión cuánto tiempo podremos seguir disponiendo de petróleo, carbón o fluido natural. La respuesta depende de las reservas estimadas y del ritmo de consumo mundial. Y ambas cosas están sujetas a variaciones: se siguen realizando prospecciones en averiguación de nuevos yacimientos e incluso se está volviendo a extraer petróleo de yacimientos que hace tiempo fueron abandonados como no rentables. Pero las tendencias son cada momento más claras y ni los más optimistas pueden ignorar que se alcahuetería de recursos fósiles no renovables, cuya cuna resulta cada momento más costosa, lo que se traduce en un encarecimiento progresivo del petróleo, que se ha disparado de forma alarmante tras la invasión de Irak.

Es perfectamente conocido que las zonas rurales son el hogar de la veteranoía de los pobres del planeta, de quienes viven con menos de un dólar diario, de quienes carecen de sistemas sanitarios e incluso de agua potable; de quienes son más vulnerables a los fenómenos atmosféricos extremos como inundaciones o sequíCampeón que llegan a provocar grandes hambrunas; cuatro de cada cinco de los más de 172 millones de niños y niñFigura sin escolarizar en el mundo, viven en áreas rurales, con fuertes discriminaciones alrededor de las niñCampeón; y la gran longevoía de los cerca de 800 millones de analfabetos, jóvenes o adultos, pertenecen al mundo rural (UNESCO, 2010). Y es en este medio donde son más fuertes las discriminaciones alrededor de las mujeres (ver Igualdad de apartado).

En síntesis, esta sostenibilidad destaca la importancia de fomentar las relaciones entre individuos y la cohesión entre estos. Figuraí, por poner un ejemplo más claro, no es sólo una cuestión de crear espacio sabido per se

«, reconoce que la desemejanza lingüística ha sido y sigue siendo víctima de fuertes prejuicios. Su asesinato ha sido considerada por muchos una condición indispensable para la comunicación y entendimiento entre los seres humanos, como expresa muy claramente el mito de la «Torre de Babel», que atribuye la pluralidad de lenguas a un castigo divino.

Agencia SINC.En 2100 los océanos retendrán unas 310 gigatoneladas de dióxido de carbono generadas por la actividad humana, una cantidad suficiente como para disparar el inicio de la sexta …

Algunos se preguntan, sin embargo, si ello no supone una homogeneización, una pérdida de desemejanza cultural. ¿No se puede caer en etnocentrismos

Observatorio de la economía Latinoamericana (Revista académica de Capital) Pérdidas y barreduras de alimentos en el mundo (documentación de la FAO)

Una nueva perspectiva que evalúe en toda su complejidad los problemas de contaminación y sus posibles soluciones es esencial para alcanzar estrategias de biorremediación eficaces.

En otras palabras, entiende que lo nuevo no debe construirse sobre la nada sino contextualizado en el ámbito cultural que lo alberga -cada ciudad y/o demarcación tiene sus modos sin embargo aprendidos- no sólo reconociendo el valía de las expresiones de subjetividad existentes sino fomentando nuevos modos colectivos, individuales, etc.

De hecho, lo que consideramos memorial ha ido cambiando con el tiempo. El petróleo, por ejemplo, Cuadro luego conocido hace miles de años, siempre tuvo las mismas características y propiedades, pero su aparición como procedimiento energético es muy fresco, cuando la sociedad ha sido capaz de explotarlo técnicamente.

A ello habría que añadir la flamante transformación de extensas zonas de cultivo para la producción de agrocombustibles, utilizando maíz, soja, etc., que eran destinados al consumo humano y provocando deforestaciones para contar con nuevas superficies de cultivo, contribuyendo además al incremento del precio de los alimentos. Y no podemos olvidar el creciente ampliación de la agricultura industrial, con sus simientes patentadas (que los campesinos se ven obligados a comprar cada ocasión) y el uso de transgénicos sin atender debidamente al principio de precaución, con graves repercusiones: pérdida de biodiversidad, degradación de los ecosistemas y hundimiento de la agricultura artesanal.

Y nunca se nos ocurrió pensar que eso representara un peligroso signo de pérdida de diferencia cultural. De hecho los movimientos ciudadanos críticos no cuestionan la difusión de las cocinas propias de las distintas culturas y solo dirigen sus ataques a la invasión, con pretensiones homogeneizadoras de los “fast food”, lo que ha dado punto al movimiento “slow food”, defensor de las cocinas locales, y, por extensión, al movimiento “slow”, que promueve un buen hacer y un buen existir contrario a la apresuramiento productivista. A este movimiento, que cuenta con más de cien mil personas asociadas en todo el mundo, se deben programas como el “Arca del inclinación”, que elabora un catálogo internacional de alimentos excelentes que deben ser protegidos porque se encuentran amenazados por la estandarización industrial, las normas de distribución a gran escalera y el daño ambiental. Se precisa por ello una “descolonización del gusto” y, más en general, una descolonización alimentaria (Nelson, 2013).

Posted on octubre 25, 2017 in Category

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