Eric Weiss solución de caso

Su único disco fue “Blind Faith” (1969), un excelente LP con portada censurada en la que aparecía desnuda la hija de Ginger Baker jugando con una avioncito que muchos consideraron un símbolo fálico.

Las condiciones empeoran —sí, era posible— y cada tiempo son más débiles, están más flacos. Helga se tiene que deshacer de su diario, en el que —hasta aquí— dibuja y cuenta el Holocausto. Las niñas en sus diarios no cuentan el Holocausto, pero sí Helga Weiss, que deja el declaración a su tío.

Una primera carga de predominio eléctrico se encuentra en sus temas iniciales con materia que comprende desde críptica imaginería surrealista a retazos humorísticos, irónicos y amorosos expuesta en piezas clásicas de rasa estructura y melodías repetitivas como «Subterranean Homesick Blues», «She Belongs to me», «Maggie’s farm», «Love minus zero» (la canción más bella del álbum) o «Bob Dylan’s 115th dream».

Jones se luce a lo prolongado de todo el álbum, pero sea interpretando un dulcimer en la preciosa balada «Lady Jane», unas marimbas en «Under my thumb» y en la formidable «Out of time», un sitar en «Mother’s little helper» (espléndido tema que alcahuetería de cómo una apenada madre encuentra consuelo en las anfetaminas), una slide guitar en «Doncha bother me» y un fuzz bass en «Flight 505» (con una elegante entrada de piano) y en «Think».

Otros cortes destacados de este compacto album, varios de ellos compuestos por el cantante Marty Wilde y el músico de jazz Ronnie Scott, son «When my mind is not live», «Paradise flats», «Ice in the sun», «Elizabeth dreams» o «Sunny Cellophane Skies», autenticas joyas de la época que son incluso superadas por la fantástico «Technicolour Dreams», una de las mejores canciones en la historia del pop psicodélico británico, escrita para la banda por el compositor Anthony King.

En 1967 y con un baterista invitado, grabaron su primer y más famosa canción, A Whiter Shade Of Pale, la cual es una readaptación de una clásica obra de Bach magistralmente acompañada por la melancólica voz de Brooker y giro de Reid.

Las baladas blues-rock destacan con «What is and what should never be» y «Thank you», hermoso tema dedicado por Robert Plant a su consorte Maureen que comparte espacios acústicos con la tolkieniana «Ramblin on».

Por su parte, George, cansado de permanecer a la sombra de los dos grandes genios, y posteriormente de no obstante suceder xilografía los discos experimentales «Wonderwall Music» y «Electronic Sound», deseaba esfumarse en solitario, no sin ayer dejar su brillante impronta compositiva en este Lp.

Álbum salvajemente denostado en su tiempo por no adaptarse a los cánones musicales previos destilados por el quinteto londinense, «Between the buttons» es, sin bloqueo, una maravilla de disco que conjuga con sapiencia y desemejanza el comprobar pop de la época dorada del clase. Ecos de Kinks, Dylan… Ver mas

Los neoyorquinos Velvet Underground, liderados por el gran Lou Reed, publicaban este tercer álbum de homónimo título caracterizado por un áspero sonido de desnuda ejecución y por la ausencia de las pronunciadas tendencias vanguardistas que caracterizaban los discos en los que colaboró su antiguo… Ver mas

En su primer trabajo se encuentran algunos clásicos ineludibles para entender la importancia de esta costado en la historia del rock, como el primer sencillo «Break on through (to the other side)», el núpuro 1 «Light my fire» (con un descomunal teclado de Manzarek) y la apocalíptica «The End», circundadas por el notar blues de la traducción de Willie Dixon «Back door man», una estupenda expansión del «Alabama song (Whiskey bar)» del teutón Bertol Brecht y Kurt Weill y otras temas de cosecha propia de cachas inspiración e inmaculada ejecución como «Soul Kitchen», «The crystal ship», «Twentieth Century Fox», «I looked at you», el fulgor de ocultación que rodea a la psicodélica «End of the night» y el enérgico estribillo de «Take it Figura it comes», que ponen de manifiesto la destreza, compenetración, imaginación y gran técnica de unos músicos excepcionales.

La increpante y a veces gemebunda voz de Erickson, y el extraño sonido omnipresente conseguido por vestíbulo con el jug, convierten a este sugerente reconvención musical en un característico y mayor ejemplo pionero de acid-rock con dosis pop y folk-rock.

No importaba, porque vivían cómodamente y estaban tranquilos: no había amigos que pudieran dejar de hablarte.

Si Eric Weiss no hubiera otras personas en el mundo, podrían ocurrir sido lo que quisieran, los que hubieran querido ser sin la herida judía, el amarillo, el brazalete, la marca; pero había otras personas en el mundo que no los dejaron y que les arrebataron lo Venerable y lo Noble, más que la vida, ha sido siempre la infancia.

Posted on octubre 25, 2017 in Category

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