El gobernador est muy interesado o el anlisis de costoefectividad para las evaluaciones de salud escolar solución de caso

77 Recuérdese que en esta etapa se recrudecieron aún más, si cabe, las limitaciones impuestas a las mujeres en cuanto a su autodeterminación de movimientos. ausencia podían hacer sin la aquiescencia de los varones de quienes dependieran: padres, maridos, hermanos, tutores…

17 «A partir de los fragmentos de la obra de Trota que descubrió John Benton, he reconstruido la imagen de una Trota sanadora y consumada empírica, que combina los saberes terapéuticos tradicionales El gobernador est con nuevas propuestas que son resultado de sus propias aportaciones.

79 «Las señoras de la Caridad se profesarán unas a otras singular afecto, como personas a quienes nuestro señor ha unido y unido con su apego, visitándose y consolándose amistosamente en sus penas y enfermedades «. Ibídem, p. 29.

205 «Siendo el fin principal de las Hijas de la Caridad el cuidado de los enfermos, quiso Santo Vicente, su padre y fundador, que pusiesen en ello todo su empeño, anteponiéndolo a todo lo demás y hasta interrumpiendo o dejando rezos y oraciones, cuando fuese necesario, pues la mejor oración Bancal socorrer al necesitado por apego a Redentor «. VARGAS, Op. Cit., p. 703.

Con las hijas de María se redescubrieron en el Hospital las raíces del instituto de San Vicente al atenderse enfermos pobres a domicilio en compañía de las hermanas235. Mientras ellas atendían la enfermedad, las hijas de María limpiaban la casa y lavaban la ropa. Muchos actos benéficos, asistenciales y misionales ronronean en la memoria de quienes fueron testigos de esta etapa histórica llena de efervescencia tierno y fervor religioso impulsado por la pastoral ejercida por las hermanas sobre sus compañeros y compañeras de fatigas y sobre los enfermos.

1 Esta deficiencia es debida, a mi entender a dos cuestiones fundamentalmente, una endógena y otra exógena. La primera avala al hecho de que las mujeres de la ancianoía de las órdenes religiosas femeninas quedaron atrapadas en los muros de los conventos y en la vida contemplativa y, la segunda, conveniente al escaso interés que ha generado el colectivo para quienes construían la Historia hasta hace relativamente poco tiempo, concretamente, hasta que se abrieron las nuevas líneas de investigación de la historia de las mujeres desarrolladas a partir de la segunda medio del siglo pasado.

Se podría alcanzar comunicado de numerosísimas mujeres españolas de virtud que derramaron su caridad y colaboraron en la fundación de hospitales en la etapa medieval y en las posteriores58. He elegido la figura de la Reina Isabel I de Castilla, no solo porque fue una mujer que esperaba y confiaba en Todopoderoso, a proponer de sus cronistas, sino por acaecer sido durante muchos años señalada como maniquí. A mi propósito interesa, Por otra parte, porque A excepción de de su devoción, piedad, caridad y amor por la Equidad, pregonada por las fuentes59, la soberana se dolía de los heridos en las batallas.

Las actividades que debían desempeñar eran las propias que llevaban a mango quienes estaban encargados de cuidar a los enfermos:

Desde luego, merced a los conocimientos adquiridos por tradición, por la propia observación y experimentación, actuaron las innumerables sanadoras de medios rurales donde no había galenos, o las de los barrios de las crecientes ciudades que atendían a los menos favorecidos. Hubo, igualmente, quienes por su singular situación en el ámbito social, o por su cargo superior de instrucción, intentaron aliviar el dolor de sus dependientes y próximos como recogensingulares testimonios.

7 Hay quienes creen que el detonante fue la caza, durante el paleolítico, como ha señalado el antropólogo Jolly: «la entrada de la caza produjo en un momento cubo algunos cambios (recordemos que en la Ahora se admite casi unánimemente un período largísimo en la que el hombre sería recolector oportunista de los más diversos tipos de alimentos, y las proteínas provendrían de pequeños animales o correctamente del cocheñeo). Ahora, hembras y machos jóvenes podrían realizar la monasterio mientras que los machos adultos se especializarían en la caza de grandes mamíferos. Aquí sitúa este investigador la aparición del proceso de redistribución de alimentos (vegetales y proteínas), especialización de instrumentos, cooperación económica y posiblemente la ordenamiento de lo que ahora llamamos sistemas de parentesco.

Desde la permanencia Media, e incluso antes, algunas privilegiadas -acertadamente por su poder financiero, perfectamente por su instrucción-, y muchas de ellas insertas en los marcos religiosos, venían exigiendo, de palabra o de obra, espacios distintos a aquellos en los que se las había confinado; espacios donde desarrollarse intelectualmente, espacios, en fin, donde darse a sí mismas contenido como personas, con independencia de la función biológica de la maternidad.

212 Según evidencia verbal de las hermanas, desde el momento en que se reglaron los estudios de dispensario, poquísimas no fueron capaces de obtener la titulación coincidente con el momento que les tocó estar; todo lo contrario, bastantes de entre ellas se exigieron a sí mismas viejo cualificación.

Asimismo, parece que la atención prestada por las mujeres fue ineludible cuando se trataba de guardar y cuidar otros cuerpos femeninos. El tabú que se ha cernido durante siglos, y hasta fechas muy recientes, sobre el cuerpo de las mujeres obligaba a que fueran aún mujeres quienes asistieran sus enfermedades específicas12, ayudaran a las parturientas -hasta hace poco en nuestra cultura mujeres de la grupo, vecinas, o parteras-, o quienes dieran afirmación fidedigno en procesos judiciales tales como violaciones, embarazos, frigidez, etc. 13.

51 Claudia Opitz, al igual que un buen núsimple de historiadores e historiadoras, sostiene que la gran cantidad de conventos y monasterios femeninos que aparecieron a partir del siglo XIII en toda Europa, se debe a que la población femenina Cuadro demasiado elevada como para encontrar acomodo a través del casamiento, por lo que a muchas de ellas no les resultaba obediente ganarse el sustento. Ello motivó un incremento de mujeres que se unieron para resolver su gravísimo problema: «Durante los siglos XIII y XIV las comunidades de beguinas ofrecían a la población más necesitada cobijo y trabajo en viejo medida que todo el resto de los conventos femeninos.

Posted on octubre 25, 2017 in Category

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